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Ritual de muerte o transmutación

Los Abuelos del antiguo Anáhuac nos han legado información acerca de lo que ocurre una vez que el cuerpo físico que habitamos deja de funcionar. El ritual de muerte incluye un periodo de 4 días en el que el cuerpo debe ser dejado descansar pues, aunque alma y espíritu ya no animan el cuerpo, siguen ligados a él y debe permitírsele desprenderse paulatinamente. En esos 4 días debe permanecer en la mayor calma posible, sin que los familiares exhiban emociones exaltadas, sin gritos ni disputas pues el que está en transición se preocupa y se apega debido a que parte de sus sentidos aún siguen activos. La labor de quienes acompañan el cadáver esos 4 días es “rezar”. El rezo consiste en decirle “lo muy amado que es, que todo se encuentra bien, que él ya está muerto y debes andar su camino”. Durante esos 4 días, paulatinamente los sentidos se van desligando del cuerpo iniciando con el olfato y terminando con la audición que es el último que se pierde. Después de esos 4 días en la mayor calma posible, el alma entiende el proceso y su nueva situación corpórea y puede procederse al sepultamiento o incineración.


El trayecto del alma no acaba ahí, se dice que durante los siguientes 4 años el alma transita por los 9 niveles del subconsciente o inframundo, en cada nivel debe atravesar distintas “pruebas”. La práctica constante con el espejo de obsidiana te prepara para superar casi sin dolor, miedo ni angustia estas pruebas pues ya habrás limpiado gran parte de estas áreas. El espejo de obsidiana en vida te permite prepararte para la muerte, la muerte florida, que es morir con consciencia y en control de la transición. El guerrero florido es aquel que enfrenta a la muerte y a sus regentes “El señor Mictlantecuhtli y la Señora Mictlantecíhuatl” con honor, honestidad, valentía y nobleza.

La muerte y sus energías regentes no deben ser temidas, el guerrero sabe que la muerte le acompaña desde el día en que nació. La muerte, cada día de nuestra vida hace un intento para debilitarnos, cada día la muerte da una cuchillada en nuestro campo áurico a la altura del ombligo debilitándolo (envejecimiento), hasta que un día finalmente este campo se rompa y nuestra máquina biológica caduque. El guerrero, el águila negra, sabe que vino a esta vida a merecer la muerte, por eso se empeña en librar la guerra florida, es decir, la guerra contra sí mismo, la guerra en donde se forza a conocerse y dominar su animalidad para producir una mejor versión de sí mismo cada día en servicio del colectivo, ofreciendo de sí mismo solo flores y cantos. Una versión con la que el día de su muerte pueda enfrentar su transición con un rostro sabio en alto y un corazón firme.



Yo Soy Sandra Oceloyollotl y te deseo un día maravilloso! encuéntrame en facebook como @sandraoceloyollotl donde hallarás más información sobre salud, bienestar y toltequidad.

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